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Se manifiestan contra el Macrobús

Zapopan, Jalisco.- Porque piensan que el presidente municipal de Zapopan, Héctor Vielma, se está escudando en el estudio integral de movilidad urbana para aprobar la Línea 2 del Macrobús, integrantes del Frente Metropolitano Por Una Movilidad Urbana digna, se manifestaron nuevamente.

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Artículos de opinión sobre Tesistan recogidos en otras paginas



Los ex futuros tapatíos

Los ''yos ex futuros'' es aquello que pudimos ser y no fuimos porque la vida dio un quiebre en algún momento

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Un Pueblo dormitorio

Tesistan se ha convertido para muchos de mi generación en un pueblo dormitorio. Cuando llego el momento de ir a la preparatoria parecíamos destinados a quedarnos al tener al fin un plantel cerca de casa, pero justo después de tres años todos aquellos que estábamos destinados a salir lo hicimos sin que nadie pudiera impedirlo. Y así fue como muchos hicimos amigos en diversas colonias de Zapopan y Guadalajara y aprendimos a ir al cine los miércoles de cada semana y a fiestas los fines de semana. Cuando terminamos la universidad y tuvimos que integrarnos al mundo laboral ya no hubo vuelta de hoja, Tesistan se convirtió en un lugar al que solo se vuelve para dormir. Ahora a pesar de estar aquí los fines de semana la gran mayoría de las veces preferimos salir a otros lugares en vez de quedarnos aquí y no podemos evitar el sentirnos extraños cada vez que nos asomamos por casualidad a la plaza los domingos o alguna boda o fiesta de cumpleaños donde por lo general ya no conocemos a nadie.
Yo por mi parte he dejado de reconocer las calles que durante algún verano me dedique a fotografiar y he empezado a a olvidar poco a poco el color de las puertas donde mis viejos amigos solían recibirme muchos años antes de casarse. Ahora mismo me dispongo a dormir, dentro de unas horas me habré ido para estar fuera todo el día y solo volver cuando ya no sea posible distinguir los colores de las fachadas bajo el tono irreal del alumbrado publico.

 

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Apaga y vamonos

En tres patadas
Diego Petersen Farah


Si la ciudad del futuro es Valle de Santiago en Zapotlanejo, apaguemos la luz y vámonos. Lo peor que le puede pasar a Guadalajara ahora es invadir otro Valle (o barranca) y crecer más para los lados. Los promotores del proyecto en Zapotlanejo plantean que Valle de Santiago no será parte de Guadalajara sino “otra ciudad”, ahora del otro lado de la barranca. Hacer una ciudad media a media hora de Guadalajara es una quimera, terminará siendo como lo Tlajomulco o Tesistán: un barrio (ni siquiera ciudad) dormitorio con todos los problemas que eso trae consigo en términos de servicios , movilidad, seguridad, etcétera.

Más allá de la apuesta de los desarrolladores (finalmente el mercado terminará decidiendo si la apuesta que están haciendo es viable) no es este tipo de proyectos lo que le conviene a la ciudad. Guadalajara tiene que redensificarse y lejos de crear ciudades dormitorio acercar el trabajo y el esparcimiento a la vivienda. No es gratuito que los tapatíos tengamos como referencia la calidad de vida de la ciudad en los años sesenta y setenta, que fue cuando llegamos al máximo de densidad. A partir de los años ochenta la ciudad creció más para los lados proporcionalmente a lo que creció en habitantes, con la consecuencia lógica y brutal: aumentó brutalmente el número de automóviles hasta convertirnos en la ciudad con más vehículos por habitante en Latinoamérica.

Zapotlanejo está buscado desesperadamente vincularse a la zona metropolitana de Guadalajara como una forma de asegurar su desarrollo económico. No es gratuito: solo diez de los 125 municipios del estado están creciendo en población (y por tanto económicamente) y son los que están en, o pegados a, las zonas urbanas. Si el desarrollo urbano de Zapotlanejo repite los mismos errores que se cometieron en Tlajomulco lo que vamos a tener no es una solución urbana para Guadalajara y económica para Zapotlanejo sino un dolor de cabeza para ambos y, sorpresa, terminará costándonos a todos.

Guadalajara tiene que redensificarse. Acercar el espacio de habitación con el trabajo y los servicios (una buena explicación de esto puede verse e la exposición, muy recomendable, Guadalajara Intensa en el Museo de la Ciudad). Lo peor, en términos de calidad de vida, es la dispersión. Si seguimos apostando por ahí (Tlajomulco II, III o IV) lo único asegurado es el tráfico y una ciudad no sustentable. Si ese es la camino ahora si que, como dice Ana Belén, mejor apaga y vámonos.

 

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Hijos del Maiz

Tesistán es un pueblo sin chiste. Si conoce usted cualquiera de los pueblos que tapizan la república mexicana, plaza, iglesia, edificio municipal y tienda, a excepción de los de Michoacán, que además de lo mencionado tienen árboles, usted conoce Tesistán. Lo que quiero decir es que ni su plaza, ni su iglesia, ni su edificio municipal ni su tienda aportan a la ciencia, la arqueología o el turismo, algo más que nada. No hay nada qué estudiar en Tesistán. Su pan es malo, su gente osca y sus precios caros. Además no hay nadie. Diez de los doce meses del año, su población no sobrepasa los mil habitantes. Cuando en noviembre llegan todos los paisanos que estaban haciendo su agosto, Tesistán a duras penas cuenta 3 mil pringaos'.
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El 90% de su economía gira en torno a las divisas. El otro 10%, lo llevan al pueblo los agricultores locales, que principalmente siembran maíz. Por eso es raro que Tesistán deje de ser un pueblo sin chiste por sólo cuatro días al año, cuando celebra lo que ha dado en llamar La Feria del Elote. Entonces el pequeño pueblo de calles de tierra y casas irregulares, que no vive del maíz sino de los braseros, deja de ser el patito feo apartado del resto del municipio -Zapopan, uno de los más ricos de la federación con un presupuesto anual de 4 mil millones de pesos-, y se convierte en el orgullo, el hijo pródigo, el hizo del maíz.
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Por eso doña Mago, que tampoco es muy fan de Tesistán que digamos, se puso contentísima cuando se enteró que este fin de semana La Feria del Elote tendría lugar, juntó sus ahorritos y sacó a este su más chulo hijo, para irse a dar vueltas a la plaza con todo y su vestido "de lucir". Guardábamos una leve idea de lo que era la Feria. El Vicent, que tiene nombre de pintor impresionista y viste como personaje de un cuadro ídem, y que además es mi vecino, ya me había comentado que en la Feria del Elote uno encuentra eso, elote, pero en mil y un formas. "Hay hasta elote de elote", me dijo emocionado, cuando lo interrogué sobre el tema.
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El Vicent, que tiende a igualar en su look al colorido y británico -rara combinación- de Mika, no podía estar más en lo cierto. La Feria del Elote es el único evento que le da a Tesistán categoría de algo más que pueblo típico mexicano, y lo eleva al nivel de folklórico, casi bonito.
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Durante más de una hora, doña Mago y ésta su pluma recorrimos stands, tiendas y carpas, y esto para degustar tal cantidad de cosas echas con elote, que al final del recorrido imitábamos la forma de un grano de ídem. Con decirles que doña Mago ya traía pelos de mazorca cuando regresamos a la camioneta.
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El primer pecado fue la nieve. Sí, nieve de elote. No me pregunten a qué sabe, porque les diré que a elote. En otras palabras, es como nieve, pero sabor elote. Doña Mago, no es por ventilarla, se tomó dos vasotes, y ya iba por el tercero cuando le dije que además había pan, flan, pay, gelatina y hasta pastel de elote. A doña Mago, que es fiel admiradora del maíz -con decirles que cuando niños sufríamos quemaduras, en lugar de aloe vera, la hija del Santísimo Sacramento nos embadurnaba fécula de maíz... ¡y funcionaba!-, y que para prueba de ello se aventó cuatro hijos que en su estatura imitan el tamaño de una mazorca mutante, se le iluminaron los ojitos y ya no hallé yo excusa para detenerla. Golosa como es, probó de todo, y de todo repitió.
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El colmo fue cuando en un puesto nos presentaron una panela con elote. Doña Mago, que para entonces estaba elotizada, ya no pudo ni moverse para sacar su monederito y pedir dos para llevar. Si no hubiera sido porque los paramédicos estaban muy mamones vestidos de mazorcas, hubiera pedido que la llevaran en camilla a la camioneta, o en ambulancia hasta la casa. Lo bueno fue que hoy por la mañana se desayunó su té de pelos de elote, ni santo remedio.
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Yo les recomiendo la nieve y el pozolillo. Éste último es una especie de pozole que en lugar de grano de maíz, tiene grano de elote -que es el maíz tierno, acabado de cultivar-. Muy buenos ambos. Y los esquites, los tamales, la tortilla y, claro está, el elote asado. Pienso en todo a lo que doña Mago le entró, santa beata en proceso de canonización ad vitam, y hasta ñáñaras me dan. Si por ahí el resto del año alguien les ofrece nieve de elote, acéptenla y bésenle los pies al ofertor. No vaya a ser que se les ofenda y luego ya no les quiera dar, y ustedes tengan que esperar hasta la próxima Feria del Elote para ver realizado su sueño de probarla. Eso sí será castigo, y no polladas.
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¡Salud!

 

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